viernes, 15 de julio de 2011

LOS ESTRANGULAMIENTOS

Constituyen la parte más personal y también la más misteriosa del Judo. Su objeto es hacer perder el conocimiento al adversario rápida y eficazmente, evitando al propio tiempo causarle una lesión o una herida. Más, para llegar bien a este resultado, es preciso, además de la práctica, tener un conocimiento teórico de lo que se hace.

Consideremos la estructura anatomo-fisiológica del cuello (fig. 113). Vemos en el centro la tráquea arteria, con el cuerpo tiróideo o « Bocado de Adán »; las arterias carótidas derecha e izquierda; los músculos hioides esterno-cleido-mastoides. A los lados de las arterias carótidas hay los nervios frénicos y neumogástricos.

La tráquea arteria es el conducto por el cual el aire inspirado pasa a los pulmones. Apretando este conducto se provoca un estrangulamiento respiratorio.

ESTRANGULAMIENTOS

El « Bocado de Adár » alberga una glándula de secreción interna, o sea un cuerpo de resistencia física limitada. Si se aprieta encima se provoca un dolor vivo que obliga al adversario a abandonar. Desde luego, hay que señalar que es generalmente a consecuencia del dolor y no de la falta de aire que el adversario abandona en los estrangulamientos respiratorios. Por eso, estas dos maneras de estrangular, si bien son eficaces contra personas que no tengan una fuerte musculatura del cuello (esterno-cleido-mastoides o músculos tiroideos muy desarrollados, lo que ocurre a menudo) son menos elegantes que las estrangulaciones sanguíneas o nerviosas, que son indoloras y contra las cuales

ninguna resistencia es posible.

Los estrangulamientos sanguíneos o nerviosos se practican de manera muy diferente y en condiciones también diferentes. El estrangulamiento sanguíneo es lento: quince o veinte segundos aproximadamente antes que el adversario se desvanezca.

Este tiene pues tiempo de batirse y de intentar contrapresas. Pero, por el contrario, estos estrangulamientos no exigen ningún esfuerzo y a veces la presión que se emplea es tan débil que el adversario, confiando, excede los veinte segundos fatales y se desvanecen sin ni siquiera haberse inquietado.

Los estrangulamientos nerviosos son muy rápidos, pero exigen una gran técnica de aplicación.

En efecto, para alcanzar los cordons nerviosos que corren por los lados detrás del cuello, es preciso primero desplazar la masa muscular que los protege. Solo entonces, el atacante puede alcanzar y acuñar los cordones nerviosos.

Para hacer comprender mejor la diferencia entre las tres clases de estrangulamientos respiratorios, sanguíneos y nerviosos, vamos a indicar tres estrangulamientos que se ejecutan casi de la misma manera. La posición del cuerpo, de las manos y de las presas del kimono son iguales. Pero ligeras diferencias de modo de aplicación transforman toda la acción de cada uno de estos estrangulamientos.

a) El atacante está a caballo sobre el adversario (fig. 114), la rodilla izquierda en el suelo. Coge con

su mano derecha la solapa derecha del adversario, dejando su pulgar dentro. Con

ESTRANGULAMIENTOS

su mano izquierda, agarra la solapa izquierda del adversanio, con el pulgar fuera, que mantiene fuertemente en ese sitio. Después el atacante dobla su brazo derecho de manera que apoya fuertemente, con todo el peso de su cuerpo, el canto cubital de su muñeca contra el

cuello del adversario (fig. 115), actuando la muñeca de charnela. De esta forma se provoca el estrarigulamiento respiratorio.

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b) El atacante agarra al adversario exactamente de la misma manera que antes. Su mano derecha que se encuentra entre la carótida y la glotis estira bien el tejido del kimono hasta después de la glotis. Su mano izquierda cruza el tejido por debajo de la mano derecha haciendo un collar que aprieta ligeramente el cuello del adversario. En veinte segundos, éste se desvanece por blocaje de la circulacicón.

c) En la misma posición, se agarra el kimono del adversario de la misma manera, pero esta vez su mano izquierda tira hacia él la solapa izquierda mientras que descarga todo su peso sobre su mano derecha. De esta forma, el canto cubital de su mano derecha desplaza la masa muscular del lado derecho del cuello del adversario y su muñeca viene a frotar los nervios, lo que provoca la estrangulación.

Existen muchas clases de estrangulamientos. Sin embargo, no deben aprenderlas los judokas hasta que hayan alcanzado el cinturón anaranjado, para evitar las tentaciones desgraciadas a los que, sin conocer otra cosa del judo, que la teoría, quisieran «divertirse practicándolas».